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viernes, 21 de septiembre de 2018

A MI MANERA










¿ Estoy viviendo la vida que me hace feliz? 

¿ O siento que mi vida está marcada por unas 

reglas ya establecidas?



De alguna manera, tanto tú como yo, estamos viviendo nuestra vida como si de un juego se tratase. Un juego que podemos llamar la búsqueda de la felicidad.
Y es que nos contaron, que para alcanzar la supuesta felicidad, debemos superar cada una de las reglas que encontramos en el camino. Unas reglas que todos conocemos y acatamos, ya que socialmente así está establecido.
La partida de este juego comienza al nacer, cuando nos colocamos en la casilla de salida y para avanzar por este juego, será nuestro esfuerzo, empeño y sacrificio, el que nos permita, con mayor o menor agrado,  seguir el recorrido marcado

Pero, ¿Qué ocurre cuando lo marcado no me hace feliz? ¿ Qué ocurre si decido decir NO a este juego? ¿ Qué pasaría si me atrevo a dibujar mi propio juego, mis propias reglas y hacerlo… A MI MANERA?

Hoy decido destapar esta historia personal. La historia de Pilar, una chica que durante muchos años de su vida creyó que para alcanzar la supuesta felicidad debía triunfar en una gran ciudad (o en una gran empresa).

La historia de Pilar puede ser la historia de cualquiera de nosotros. También la mía propia.

Yo también pasé por todo esto, también creía que triunfar en una gran ciudad, en una empresa, o hacer algo “importante” significaba ser feliz. Es normal que pensara así, y que también tú lo estés pensado (o hayas creído). Pues aunque creamos que somos libres, aunque creamos que tomamos nuestras decisiones, lo cierto es que, son meras imitaciones. Imitamos lo que la sociedad nos vende como real, como “lo que se debe hacer”. Y todos, en más o menos intensidad, hacemos que nuestra vida gire en torno a una conquista, a unas reglas, a una meta que nos conduzca a esa felicidad.

 Confieso que también pasé años de mi vida buscando y buscando, escalando y parada, para alcanzar “esa regla establecida”.

Sin embargo, experiencia tras experiencia en diferentes trabajos, me hizo comprender que lo que hacía no tenía sentido para mí porque realmente no lo sentía. No sentía que estaba en mi lugar…

Siento que cada uno de nosotros tenemos asignado un lugar, ese lugar que sabemos que nos hace vibrar. Lo sabemos, aunque no sepamos que lo sabemos.

Decidí escuchar esa voz que me decía que no era el camino correcto. De este modo, pude renunciar a las directrices que marcaba este juego…Aunque confieso que no fue una decisión fácil (sino valiente).

Decir no y renunciar a este juego, decir no a la búsqueda del triunfo, del reconocimiento o del éxito profesional, es algo que se necesita de agallas, de coraje y de persistencia.

Hoy puedo decir que el concepto de triunfo tiene un nuevo significado en mi vida. Así, puede reconducir esa regla establecida para crear la mía propia, A MI MANERA. Y es que triunfar significa para mi: ayudar, acompañar, despertar, motivar, hacer felices a personas que están cerca de dar ese paso que les lleve a la autenticidad y plenitud personal.

Lo que deseo con esta historia es difundir una verdad: la felicidad es algo que no se alcanza en ningún sitio, ni con ninguna meta.
 La felicidad nace cuando te permites conectar con quien eres y lo que sientes (que quieres hacer) porque sencillamente te hace vibrar, y te llena tanto, tanto, que no hay espacio para nada (ni nadie) más. Es entonces cuando lo que opinen, digan o piensen los demás de ti, o lo que la sociedad esperaba o te imponía ser, ya no te cabe, ya no te sirve, ya no lo necesitas.

Me atreví a ser yo misma. A sentir que mi mayor deseo y felicidad es ser coherente conmigo misma, CON LO QUE SIENTO Y HAGO.

Deseo de corazón, que la historia de Pilar sea una inspiración para ti, o pueda serlo para alguna persona que esté cerca de ti y que consideras que le puede hacer despertar.

Sé tú. Sin importante nada más.

A MI MANERA.

Agradecimiento muy especial al equipo de Trasfoco Producciones, una pareja formidable que han sabido captar la esencia del proyecto desde el principio y apostar por este proyecto. Gracias :)


miércoles, 11 de julio de 2018

¡Broken, os admiro!







Cada uno de nosotros, suele admirar a un tipo de personas en la vida: hay quienes admiran a personas que han logrado tener éxito en un ámbito, también los que admiran la fama, el dinero o la reputación de otros, o a aquellos que se empeñan en algo y lo consiguen, los que sucumben a los encantos de los trotamundos, a los viajeros sin destino fijo, o puede que admires a personas por su humildad y /o sabiduría…

Hay muchas fuentes de inspiración por las que suspiramos y nos inspiramos …Para mí, si hay un tipo de personas (por llamarlas así), a las que admiro considerablemente son a los/as BROKEN, como me gusta llamarlas. Seguro que tú también les coges cariño…

 L@s BROKEN son las personas que como bien define su término, se han ROTO. Así. Se rompen en mil pedazos por dentro. Sí, puede parecer algo macabro por mi parte, el hecho de que me guste lo roto, pero creo que ésta es la antesala de lo que llamamos autenticidad. Permíteme mostrarte el motivo…

¿Qué definen a las personas BROKEN?

Las personas bajo esto término son aquellas que, dejaron de ser lo que siempre habían sido, dejaron de encontrar sentido a lo que siempre habían hecho, que dejaron o a las que dejaron, aquellas que la vida les paró en seco, o bien ellos decidieron parar a la vida. Sea como fuere, son personas que rompieron con todo lo que tenían en su vida para empezar algo totalmente nuevo, y por qué no decirlo, más auténtico.

Personalmente no pretendo mostrar los resultados o logros alcanzados por las personas que se han roto, porque te aseguro que los hay y mucho. Lo que quiero mostrarte es el momento justo en el que una persona se rompe por dentro, y esto le lleva a sentirse profundamente perdida.

Te invito a descubrir el proceso “natural” de los/as BROKEN:

Así es, el primer elemento fundamental que convierte a estas personas en admirables para mí, son aquellas que deciden o puede que se vean obligadas (por las circunstancias externas) a virar, girar, cortar el cabo o dar un salto cuántico en su vida. Podemos llamarlo como queramos, para mí, la esencia misma es que algo dentro les dice que NO. Este no era el camino correcto…

Tod@s y cada uno de nosotros hemos sentido una sacudida de este calibre. Si, me atrevo a ser tan generalista. Puede que te hayas dado cuenta de ello, o puede que hayas preferido seguir ciego y sordo a las señales inequívocas que te gritaban: ¡Esto no era lo correcto para ti!

En mi caso, puedo decirte que también he sufrido varias sacudidas de esas. Sí, de las que sientes que todo absolutamente todo lo que creías que tenías, ha dejado de tener sentido, o se ha ido, o te ha causado un profundo dolor.

Cuando nos ocurren circunstancias internas o externas de este tipo, instintivamente solemos responder con un modo que podemos llamar el modo inhibidor. ¿Qué es esto? Hacer que las secuelas colaterales sean lo menos dolorosas para nosotros. Por ejemplo, una ruptura de pareja, un despido, un amigo que nos traiciona, un trabajo que no nos seduce…Cuando nos ocurren este tipo de situaciones, llamémoslas “amargas”, nuestro modo inhibidor se activa muy rápido, lo que nos hace que intentemos a toda costa destilar el mal trago con “otras sustancias” que amenicen ese líquido.
Los ingredientes más comunes de este tipo de cocktel que preparamos inconscientemente, suelen ser:  la culpabilidad hacia el otro (por tu culpa me siento así de dolido) o hacia ti mismo ( es que no aprendo ) , o el victimismo (por qué a mí, no me lo merezco, con lo bien que me he portado siempre, con lo buena persona que soy no me merezco que me pasen estas cosas), o la rabia y el record (te odio eres un/a….blablabla)

Pero aquí no acaba todo… Solemos aderezar este sabor otros aditivos para mitigar su efecto amargo ¿ Cómo? Haciendo lo que mejor sabemos hacer: cambiar un roto por un descosido.

Así nos lanzamos (con ansias)  a la búsqueda de OTRA nueva conquista: dígase un nuevo trabajo, una nueva relación, un nuevo amigo…UN NUEVO COMIENZO (a la desesperada), o como se suele decir “hacerlo todo polvo para olvidar”.

¿Y que tiene de malo? Puedes preguntarte ¿Acaso no nos merecemos olvidar y volver a empezar de nuevo? Si, por supuesto que si. Absolutamente…Pero sigue leyendo

Ahora bien, ese nuevo comienzo que deseas con ansías, ese borrón y cuenta nueva con portazo, ese lo entierro y destierro para siempre con desgarro…sólo te va conducir a volver a tararear una melodía ya conocida en ti: ¡Siempre se repite la misma historia…y Ya no puedo más! Así. Volverás a repetir la misma historia, tantas veces como sea necesario, aunque eso sí con otro rostro y otro nombre diferente. Pero sigue siendo ellala misma historia de siempre. ¿ Y por qué?

Porque, y aquí viene la mejor parte del pastel, porque NO TE HAS PERMITIDO ROMPERTE, ser un auténtico/a BROKEN.

Los/as broken auténticos/as saben muy bien de lo que estoy hablando, (escribiendo), porque saben que para crear una nueva realidad, un nuevo comienzo mejor que la anterior (más auténtico),  sólo es posible si la cocción de este proceso se hace a fuego lento, haciendo que los ingredientes se integren, se fusionen y permitan un sabor realmente beneficioso para ti. Esto es lo mismo que decir = Sin querer huir a la desesperada de este “mal trago”.

Y para que ese NUEVO COMIENZO que ansias, que te mereces, (por supuesto que sí)  irrumpa en tu vida de nuevo y sea más auténtico para ti, te invito a descubrir las recomendaciones de los que más saben de esto, los/as broken:

Para cocinar a fuego lento tu nueva realidad, es necesario los siguientes pasos:

PASO 1:  LA ACEPTACIÓN.
Lo mejor que podemos hacer por nosotros mismos es permitirnos simplemente ACEPTAR. Sí, sé que parece muy sencillo pero es un proceso que requiere de un valentía incalculable. Nunca aceptamos lo malo que nos ocurre, no queremos aceptarlo y más cuando es otro el que atenta contra nosotros y nos causa dolor. Intentamos siempre justificar nuestro rechazo, enfado, odio, rencor y rabia porque “me han herido”.  Acción-Reacción.

Permíteme decirte que, si quieres dejar de repetir siempre la misma historia, necesitas aceptar cada situación que te ocurre, ya sea agradable o desagradable para ti. Porque en la aceptación viene la auténtica liberación, o libertad. Es cuando realmente te sientes libre de las cadenas inconscientes que te han tenido atado a esa persona, momento, circunstancia, o lo que fuere.

Es decir, cuando dejas de actuar con el modo inhibidor: culpable, victima, enfado, rabia, rencor, “hacerlo todo polvo para olvidar” etc. Y te permites únicamente aceptar que eso que tú juzgas como malo, te ha ocurrido. Sin más.

PASO 2: PERDONAR

Los/as broken saben que para salir de ese mal trago que la vida les hace tragar, el siguiente paso es perdonar. Sí. Y esto es muy jodido, créeme que se de lo que te hablo. ¿Cómo voy a perdonar a alguien que me ha causado tanto dolor? Típica respuesta que darías a quien te hace esta sugerencia… Pues te diré:

Porque si no lo haces, tú te sigues haciéndo el mismo daño a ti mismo cultivando esa rabia, rencor, resentimiento dentro de ti. Aunque no hables ya de ello, aunque creas que la herida ya se cerró, aunque estés en un nuevo comienzo…sino perdonas, ese dolor va a seguir dentro de ti (aunque no lo veas). Y qué quieres que te diga, yo soy de las que decide salvarse. Y sé que para avanzar, para querer salir de ese lugar es necesario perdonar. Vamos, viajar sin tanto equipaje a cuestas…

Perdona(le, lo, la)y TÉ. Así. Porque aunque no lo quieras ver, tú también jugaste esta partida, tú también cometiste errores en ese juego, y puede que tu error haya sido no haberte ido antes de que el partido terminara. A veces, esperamos a que todo nos explote delante para así poder lamentarnos después. Pero te digo que, siempre hay señales previas que indican que el partido ya está perdido…(o ganado, según cómo lo mires) Aunque nos empeñemos en seguir machacándonos en el campo de juego.
Aceptar es simplemente PERDONAR.

PASO 3: APRENDER

Y cuando logramos aceptar y perdonar, lo que nos ha ocurrido es cuando estamos realmente preparados para adquirir un aprendizaje. Porque todo lo que nos ocurre, si somos “cucos”, viene a decirnos algo que necesitamos saber de nosotros mismos. Por lo que te digo que, vamos a dejarnos de tanto drama y lamentos, como dice Alaska en su canción. Que para no volver a repetir esa misma historia, una y otra vez, es necesario pasar por el proceso aprendizaje. Y comiences a hacerte algunas preguntas:

 ¿ Cómo he actuado en esta situación?
¿ Qué he visto que no quería ver?
 ¿ Cómo puedo actuar la próxima vez para que no me ocurra esto?

PASO 4: CUIDADO CON LA MENTE CABRONA

Antes de comenzar a dibujar esta nueva página en blanco en tu vida (sí, lo sé suena cursi como ella sola, pero es una metáfora que ejemplifica el siguiente paso) es necesario que tengas en cuenta esta dualidad:

Dentro de ti operan dos entes, o dos mitades: una es el ego, o mente cabrona, me da igual como la quieras llamar, la otra, es tu voz interior, corazón, o intuición, (como prefieras)… Cada uno vive con esta dualidad interior. Pero pocas veces somos consciente cuál de esas partes están activas en nosotros.

Un truco que te puedo recomendar para saber distinguir entre Ego y Voz es este:

Cuando estés pensando en crear un nuevo comienzo en tu vida, siente si esa acción que vas a emprender, la haces porque realmente lo deseas, porque nace de ti y no te importa el resultado que tenga, ni lo que opinen los demás, ni la repercusión que puede tener, simplemente porque disfrutas de ello….o, si eso que quieres realizar es simplemente una llamada de atención para demostrar al mundo que todo me va de puta madre sin ti (trabajo, amigo, pareja, situación…)

La mente cabrona, suele hacernos creer que Truman y su Show es una realidad aceptable. Vivimos enganchados al exterior permanentemente…. Y en el exterior parece que “no se vale estar mal”. Si, reconócelo, aunque no seas muy de mostrar tu vida en redes, también te importa y mucho, la imagen que puedes causar en el exterior, lo que opinen, piensen, sienten sobre ti. Y en la mayoría de las acciones que emprendemos, solemos hacerlas movidos por esa mente cabrona que nos dice, se van a acordar de mi… 

Los/as broken también han pasado por esto, no te vayas a creer que están libres de “pecado”. No, No. Lo han hecho, y posiblemente mucho más que tu y yo juntos. Sin embargo, también te diré que llega un día en el que si te permites realmente romperte, aceptar, perdonar y aprender, entonces verás como todo aquello que tanto te había causado un dolor enorme, angustia, o lo que sea, te empezará a dar realmente igual. Y no sólo igual, que incluso te darás cuenta que esa enorme piedra que se había interpuesto entre tú y el sendero, no era más que una prueba, una llamada, un timbre, un “algo” que tenía que estar ahí, ¡Que claro que tenía su sentido estar ahí en ese momento!, porque gracias a ello has podido darte cuento que, ese camino sencillamente no era el correcto para ti.

NECESITAMOS PERDERNOS PARA ENCONTRAR EL CAMINO

Pero nos da miedo perdernos. Nos da miedo pararnos y reconocer que, puede que esa llamada de atención, disfrazada de persona o momento, lo que nos viene es a dar una lección. Y tanto que sí. No era para ti. No lo era. No era tu trabajo, no era tu pareja, no era tu amigo, no era tu salida profesional, no era tu momento, porque NO ERA LO (suficientemente) BUENO PARA TI. Sencillamente. Sin más.

Si, puede que tu mente (ego) te quiera engañar ahora, creándote historias geniales sobre un pasado que, sinceramente tampoco lo fue tanto, pero claro, a la mente le encanta que te creas sus películas. El NO de ahora es un gran SI del mañana, pero sólo es posible si aceptas el NO, sin intentar engañarte, justificarte o inhibir este proceso.

Joder, rómpete. Siente el dolor, pues claro que te duele, claro que te jode o te fastidia que eso que creías bueno para ti ya no lo es, o ese trabajo en el que te afanas a la desesperada por conservar o conseguir y no llega. Rómpete, acéptalo, permítete soltar toda esa angustia cargada de frustración. Este es el paso para desprenderte del Apego que has generado hacia esa situación. Si, porque lo que nos duele es el apego, el creer que eso era para nosotros. Nuestro anillo.

Venimos sin nada y nos vamos sin nada. ¿ Por qué nos empeñamos en cogerlo todo? ¿ En que todo nos pertenece?  Pero si cuando te vayas, no vas a tener nada más que a ti mismo. ¡Y como nos cuesta desapegarnos de todo…!

 Sé que esto que leas puede resultarte una tontería, bueno también yo lo he creído mucho, no te creas que una servidora está libre de estas historias. No. Todo lo que escribo, es porque lo he vivido, experimentado, sentido y (espero que) aprendido. Por eso, deseo transmitir lo que me ha servido, por si aunque sea por un segundo, algo cale en ti. Aquí cada cuál decida…

Así que, tanto si estás en un proceso de pérdida absoluta, o pasando un dolor, o te has encontrado con esa piedra en tu sendero, te diré que todo lo que emprendas a partir de algo, todo lo que consideras que debes hacer, permítete antes sentirlo desde dentro. Permítete decir, sí rompo con mi pasado, porque no me servía, pero agradezco piedra por ponerte en mi camino, porque gracias a ti, he podido descubrir que a unos metros se encontraba un nuevo sendero con mejores vistas al mar…


martes, 8 de mayo de 2018

SOLTAR. Cortar el cabo





Cógelo, ve por él, suéltate…inténtalo
Sírvete, agárralo, mírate…créetelo
Sal de ahí, agárralo, tómalo…DEJALO IR.
Di que si, o di que No.
Ciérralo, confía en ti
Si que puedes…que nadie te diga que no.

Sálvate, exígelo
Cázalo, duro con él
Pruébate, y pruébalo
Cámbialo… Atrévete

He podido escuchar esta canción del mítico Kanka cientos de veces en mi Spoty. Sí, soy de las que si algo le gusta activo el modo bucle.
Sin embargo, hoy cobra un significado especial …el que me permite dar vida a este nuevo artículo. SOLTAR.

Y es que, llega un momento en la vida en la que la única salida que te vale, nos vale, para sobrevivir, para seguir y avanzar… es la de DEJAR IR, o como me gusta llamar a este proceso SOLTAR.

Vivimos aferrados a conceptos como aguantar, soportar, retener y por qué no decirlo, también asfixiar. Asumimos como natural y normal lo que NO LO ES: soportar aquello que nos hace sufrir por dentro oleadas de frustración.  

No es de extrañar que esta concepción “asumidora” esté instaurada en nuestro ADN. Sólo basta con mirar a nuestro alrededor para darnos cuenta del ruido exterior que escuchamos, olemos, sentimos, y también reproducimos. “Es lo que hay  y te aguantas”. .

Aguantamos…hasta que estallamos (si es que lo hacemos). Puede que te haya ocurrido alguna vez, que hayas vivido (o estés viviendo) momentos, circunstancias y también relaciones personales que sabes que no son beneficiosas para ti.  Seguro que ya has detectado algún suceso que te hace tambalear por dentro (aunque sólo sientas tú esta sacudida y temblor interior). 


Puede que sea una persona que identificas en tu vida, la cuál hayas compartido sendas de recuerdos pasados, y que la nostalgia o la culpa por soltar sea más fuerte que tu bienestar. Puede que sea una circunstancias o experiencia que estás viviendo, y aunque sabes que no te beneficia, el miedo a sentirte peor (o creer que puedes estar peor) te hace seguir con esa pincha encriptada en tu pie.

Esa pincha ilustra muy bien lo que sentimos cada vez que caminamos, o intentamos caminar, “con un dolor punzante en la planta”. Puede que te duela al caminar, sí, pero en muchas ocasiones, lo que hacemos es acostumbrarnos a ello. Como si formase parte también de la pisada. Terminamos por acostumbrarnos tanto a ese pinzamiento que incluso justificamos que esté ahí. Todos hemos caminado con pinchas en nuestro pie.

¿ Y por qué asumimos el dolor, (el pinzamiento) como parte de la pisada? Porque sencillamente, tememos más al sangrado (que puede ocurrir) cuando quitamos esa pincha.

Llegados a este punto de pinzamiento corporal, quiero compartir contigo una frase que deseo que grabes a fuego en tus retinas (sí, hoy estoy desafiante) TODO FINAL, ES UN PRINICPIO.

Absolutamente todo a lo que ponemos fin es la antesala de un nuevo comienzo. Sin embargo, no nos damos cuenta que al tener las manos llenas, sujetando situaciones, momentos y personas que han quedado ya caducas, no nos permitimos poder agarrar los nuevos comienzos venideros. Aquellos que posiblemente nos harán de nuevo vibrar, experimentar, aprender y también…SOLTAR (o no).

La caducidad forma parte de la vida. Sí, de las cosas que nos rodean, de las personas que forman parte de nuestra vida… Y no únicamente en los alimentos que guardas en tu frigo.

 Es curioso como, el proceso de la toma de decisión nos resulta más difícil de realizar que la decisión en sí misma. Puede que te haya pasado alguna vez, en el que has estado alargando y postergando la toma de decisión, y sin embargo, cuando lo has hecho…te has dicho: ¡ Cómo no lo he hecho antes!

¿ Por qué nos cuesta tanto decidir la decisión?

Porque tomar decisiones importantes es sinónimo de NO CONTROL.  Especialmente aquellas decisiones que nos llevan a la sensación de vacío, de no saber que va a ocurrir después, de hacernos sentir que el suelo que hay bajo nuestros pies, dejará de estar ahí (al menos por un tiempo)…Y ese tiempo que transcurre entre la decisión y los resultados, suele estar cargado de momentos de sufrimiento, angustia y temblor. NORMAL. El agujero que se crea tras la picha requiere de un tiempo para volver a su estado natural.  Huimos del proceso de la cicatrización.

Cuando aludo al concepto de decisiones, me refiero a aquellas que suponen los grandes saltos cuánticos de nuestra vida. Las que se marcarán con fluorescente en nuestra hoja de ruta….  


Déjame que te diga algo: NUNCA SABRÁS QUE PASARÁ SI NO PERMITES QUE TE PASE. Aunque parece una frase sacada del mundo Happy, te aseguro que cobra sentido en este artículo. Déjate de imaginar en tu mente y recrearte en lo que mal que estás, o en lo que te pesa esta situación o persona, experiencia, suceso…deja de consumir y malgastar el tiempo que se te ha concedido para vivir.

Damos tantas vueltas por saber si es o no la decisión correcta, por saber si es o no el momento idóneo, por saber cuáles son las consecuencias colaterales de dicha decisión… Que olvidamos lo más importante: NADA ES IMPORTANTE. NADA NI NADIE. Todo en esta vida es una entrada y salida constante de experiencias, personas, situaciones, aprendizajes, momentos… ¿ Por qué negarnos a nuevas experiencias? ¿ Por qué seguir aferrados al dolor? ¿Acaso no te mereces DECIDIR por/para ti?

He indagado sobre el concepto de DECISIÓN. Y me ha parecido sublime su significado…

La palabra decisión procede del latín “decidere” que significa “cortar”, “acabar cortando”. Se compone del prefijo de que significa separación, y  caedere, que significa cortar.

Así es, etimológicamente hablando, decidir está relacionada con la acción de cortar. Y por cortar no se refiero al efecto de las tijeras sobre un papel, sino más bien, a deshacerte de la cuerda que te ata a puerto, cortar el cabo.

“Tomar una verdadera decisión, significa descartar cualquier otra posibilidad” Anthony Robbins


SOLTAR es decidir cortar por lo sano. Sin vacilaciones, sin miedo, sin dudas. Soltar es una manifestación de respeto y amor propio, que nos acerca más a nuestra autenticidad, y nos aleja, por tanto, del peso exterior.

Estamos adiestrados para que nuestro foco de actuación esté siempre puesto en el exterior. Es decir, en lo que pensarán u opinarán el entorno. Vamos, lo que viene a decir: “el tener que quedar siempre bien ante los demás”…

Y te puedo asegurar que las personas que viven tan apegadas a los focos sociales, mueren sedientos de libertad (no literalmente, vaya…pero sí interiormente)

Esto para mí no es más que, coartarnos nuestra propia libertad. La libertad es aportar por aquello que te hace sentir libre. Y libres somos cuando tomamos y realizamos decisiones a pesar de…lo que opinen, hablen, critiquen o juzguen los demás. Libertad es que moverte desde dentro y no desde fuera. Libertad es que lo que sientas lo manifiestes; lo que necesites quitarte lo quites; lo que necesitar soltar lo sueltes; lo que necesitas ser…LO EXPRESES.

Nuestra concepción de relaciones nos ha configurado para ser seres dependientes, limitados y bien quedados ante el exterior.

Te lo mereces. Te lo debes a ti mismo/a por haber estado contigo en tal largo contigo. Te mereces tu propio respeto. Te mereces poder mirarte a la cara cada día con la sensación de saber que lo estás haciendo bien. Te mereces sentirte satisfecho/a contigo mismo/a. Te mereces actuar movido por esa fuerza que sientes ahí adentro. Esa que te conduce y te guía hacia por la vida. Esa que no te va a dejar solo/a nunca, aunque la hayamos querido silenciar tantas veces. Sí, eso forma parte de ti. Y eso, amigo/a es libertad.

Porque si no nos atrevemos a dejar ir, a soltar lo que sabemos que ha quedado caduco…serán: la decepción, la frustración y la angustia, las protagonistas de tu vida.

Ahora te pregunto: ¿ Acaso no has librado suficientes batallas, superado retos, avanzado con ahínco en tu camino…como para caminar a medias y dolorido con esa pincha en el pie? Desde luego que no. No te lo mereces. Ni tu ni nadie que esté dispuesto a ser fiel a si mismo/a, sin que le importe lo que piensen/digan los demás. SUÉLTA ya aquello que te ronda la cabeza y te hace consumir tanta energía innecesaria. SUÉLTA ya lo que te hace no estar en paz. SUÉLTA todo ese peso innecesario…

Así que, si te encuentras en un proceso como este, en el que estás dilatando el momento que sabes que tarde o temprano te vas a enfrentar…Te diré que te mereces vivir en libertad. Te mereces dejar de creer que el sufrimiento es parte de la vida, porque somos nosotros los que hacemos (con nuestros actos o no actos) atarnos a él.
Corta el cabo del sufrimiento y déjate llevar por tu libertad.

Flying



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