martes, 7 de junio de 2016

Prepárate mentalmente para tu PRESENTACIÓN





Sí, es posible disfrutar mientras Hablas en Público


Repite esta frase: Yo disfruto cuando Hablo en Público. ¿ Lo dudas?¿ Te resulta difícil de creer? Bien, porque eso significa que este artículo lo he creado pensando en ti. Bienvenido/a:

Tanto si te encuentras preparando tu presentación para el Proyecto Fin de Grado o Fin de Master, como la defensa de Tesis Doctoral o la defensa oral para alguna Oposición, este artículo pretende ayudarte a prepararte mentalmente para ese momento.


¡Existen dos clases de personas, las que dicen que sienten miedo a hablar en público y las que mienten!

A todos nos produce tensión el hecho de enfrentarnos a un público, sencillamente porque no estamos acostumbrados a hacerlo. Somos capaces de ser grandes oradores con un grupo reducido de personas con el que nos sentimos cómodos, y sin embargo, cuando se trata de un escenario en el que nos convertimos en protagonistas, la presión se apodera de nosotros. 

Con este artículo, pretendo mostrarte algunas claves que te pueden ayudar a convertir ese miedo escénico en una mera tensión controlada.

Lo primero que conviene saber es cómo se produce el miedo, conocer cuales son las fases en las que se gesta, nos dará algunas pistas para poder controlarlo ANTES de que se produzca.

El miedo es una reacción que se produce cuando nos sentimos amenazados, todo nuestro cuerpo reacciona ante un estímulo real o imaginario, que nos obliga a movilizarnos de manera impulsiva y poco controlada.



Existe dos razones fundamentes por las que sentimos ese miedo al hablar en público

-Se trata de un acto que no estamos acostumbrados a realizar, ¿ y qué ocurre cuando nos enfrentamos a una situación nueva? Evidentemente, nos produce nervios, tensión, y a una escala mayor, miedo.

Esto se debe a que, cuando hacemos algo que no controlamos, que no sabemos el resultado ni cómo vamos a reaccionar ante ello, (por no confiar en nuestro verdadero potencial), entonces, los pensamientos limitantes se activan. Es lo que Timothy Gallwey acuñó en su obra El juego interior del tenis, “El diálogo Interior”: una conversación interna que mantenemos con nosotros mismos, en el que interactúan dos partes de uno mismo, por un lado el YO 1, esa parte controladora, enjuiciadora y crítica, que no confía en nuestras verdaderas posibilidades. Este yo1 es el generador del miedo interior, el que activa los pensamientos negativos cuando nos enfrentamos a una situación que no controlamos; por otro lado, el YO 2, es la plenitud de nosotros mismos, es el estado de confianza plena hacia nuestras capacidades, en el que no me juzgo, no me critico, simplemente actúo con plena confianza. Este lado se activa cuando realizamos tareas en las que nos sentimos que el tiempo pasa sin darnos cuenta, en el que permanecemos absortos en lo que estamos haciendo, con una atención plena en la acción, sin pensar en nada más. Es lo que Mihaly Csikszentmihaldy define como el Estado de FLOW, es decir, el Flujo o Fluir, como lo define en su obra: Fluir, la psicología de la felicidad:

“En el fluir una acción sigue a otra de acuerdo con una lógica interna que parece no necesitar la intervención consciente del actor.
Éste vive dicho estado como un flujo continuo de un momento al siguiente en el que él tiene el control de sus acciones, y en el que hay poca distracción entre el ser y su entorno, entre el estímulo y la respuesta, o entre el pasado, presente y futuro”


Gallwey estableció la siguiente fórmula:

               Rendimiento = Potencial inherente – Interferencias

Esta fórmula muestra que, el Rendimiento máximo de una persona, está determinada por el Potencial inherente de la misma y la reducción de la Interferencia (Diálogo Interior). Si logramos reducir ese ruido interior, todo nuestro potencial será manifestado a través de nuestro propio rendimiento, sin limitar nuestra acción a los pensamientos negativos.

¿ Cómo es posible silenciar el diálogo interior?

En los años de experiencia como entrenador de tenis, Gallwey se dio cuenta que, cuando establecía un vínculo de confianza con el alumno, éste conseguía mostrar todo su potencial. La manera de silenciar al yo1, el enjuiciador, es distraer su atención. Para ello, Gallwey pedía a sus alumnos que observasen únicamente la pelota, cuál es su altura, su movimiento, su velocidad, es decir, centrar la atención en detalles objetivos y no críticos. De este modo, el alumno conseguía silenciar esa parte que le limitaba y dejaba florecer a su yo2, éste al no sentir ya la presión ni la opinión ajena, se relajaba, adquiría confianza y era capaz de jugar de manera mucho más efectiva.

Si trasladamos los hallazgos de Gallwey al acto de hablar en público, podemos utilizar la técnica de la observación objetiva como aliado para silenciar nuestro diálogo interior: Observar el entorno, la temperatura de la sala, la luz de la sala, observar nuestra posición en la sala, observar al auditorio,  observar detalles objetivos que nos permitan silenciar el yo1. De este modo, dejamos de generar pensamientos negativos y es el yo2 el que comienza a actuar.  Sencillo, ¿verdad?



-La otra razón por la que el miedo se activa es porque en nuestro país, en general, tenemos un elevado sentido del ridículo.  Nos afecta MUCHO  lo que los demás piensen u opinen de nosotros mismos.

En concepción nos limita desde el primer instante en el que nos tenemos que exponer ante un público. En la medida que el foco de atención se centra en las opiniones o impresiones ajenas, la distancia entre mi verdadero potencial y el miedo se agrava aún más, dejando que sea el miedo quien actúe por mi.  


La clave está en la práctica, la observación objetiva y aumentar la confianza en ti mismo/a. ¿ Te suena a tópico? Quiero decirte que, tras mis años de experiencia en este campo, la verdadera transformación, para enfrentarte al acto de hablar en público, comienza en uno mismo.  Si tu cambias, todas las circunstancias también lo hacen, porque has aprendido a enfrentarte a esa situación angustiante de otra manera, desde ti mismo/a y no a través de estereotipos creados ficticiamente.

Si acudes a un curso para aprender a  hablar en público pidiendo milagros, lo más seguro que las recetas que te brinden sean paliativas, pero no duraderas, porque el cambio interior realmente no se ha producido. Hablar en público con eficacia va mucho más allá de saber poner bien las manos y evitar las muletillas, se trata de un proceso integral que comienza desde nuestros pensamientos.

A continuación, te quiero mostrar algunas ideas que te pueden ayudar en tu preparación mental:

Somos lo que pensamos.
Todo lo que realmente pensamos, tarde o temprano, termina convirtiéndose en realidad. Y es que, existe lo que algunos investigadores llaman el Poder de la Atracción: ¿ Qué es esto? Es una regla de juego muy sencilla.  “si pienso que algo me va a salir mal, me saldrá mal”, “si pienso que me voy a poner nervioso o me quedaré en blanco, ocurrirá”, “si pienso que no voy a poder hablar en público, sencillamente no podré”. Esto es el poder de atraer a nuestra vida los pensamientos que nos creamos nosotros mismos, o mejor dicho, nuestro YO1.  La buena noticia es que, si esto es así, todo lo que tenemos que hacer es cambiar nuestros pensamientos para crear la realidad que deseamos.

Proceso de activación interior del miedo:






El proceso del miedo se compone de cuatro fases:

La fase 1, en la que creamos el pensamiento negativo. Esta gestación se produce momentos antes de la exposición, cuando nos identificamos con aquello que nuestra mente nos hace pensar. Es la fase donde la tela de araña comienza a formar mensajes como:  sé que me voy a poner nervioso/a, no puedo hacerlo, me voy a equivocar.

La fase 2, corresponde a las manifestaciones físicas. Cuando nuestra mente crea el pensamiento, automáticamente, nos lo creemos, todo nuestro cuerpo lo cree también. La mente emite señales al cuerpo de: ¡Estoy en peligro! Y nuestro cuerpo responde a este estímulo interior con manifestaciones como: sudor en las manos, temblor en la voz o en el cuerpo, cara colorada, movimientos incontrolados…

La fase 3,  se producen las manifestaciones psíquicas, en la que realmente sentimos que nos quedamos en blanco o nos sentimos con tanta tensión que no podemos concentrarnos en la exposición. Esto ocurre, sencillamente, porque nuestra mente no piensa con claridad. Y no es capaz de hacerlo porque no llega suficiente oxígeno a nuestro cerebro ni al resto del cuerpo. En esta fase siempre recomiendo entrar a la sala tras haber realizado unas profundas respiraciones que nos hagan soltar la tensión y nos llenen de energía fresca. De este modo, conseguimos permanecer en un estado más relajado y con caudal suficiente de oxígeno para nuestro cerebro.

En la fase 4,  es cuando el miedo llama a nuestra puerta y quiere ser el protagonista del show, ¡Bienvenido, Miedo!

De modo sencillo, te he expuesto lo que sería las fases que se producen hasta llegar a sentir miedo. ¿ Esto tiene solución?

 ¡Por supuesto que sí¡ Siempre existe una ventana por la que salir a tomar aire fresco cuando sentimos que la puerta permanece cerrada.  

Es importante tener en cuenta que, los pensamientos los creamos nosotros mismos, por tanto, podemos crear aquellos pensamientos que realmente nos refuerzan y nos ayuden los días antes de la presentación. Porque si has pensado que para hablar en público no hay que prepararse…¡Te han engañado! La improvisación es el mayor enemigo de la comunicación. En todo acto comunicativo es necesario una fase de preparación, sino dejaremos que la suerte y los factores externos decidan por nosotros. 

Recetas efectivas para preparar la presentación con conciencia:

Crea un listado de cosas que realmente haces bien, una o dos, en las que sientes y sabes que eres muy bueno/a. Ahora quiero que realices un sencillo ejercicio de visualización, en que te veas a ti mismo haciendo esa tarea,  ¿ Cómo te sientes cuando realizar ese ejercicio? ¿ Qué beneficios te aporta?    
¿ Para qué realizas esa actividad? ¿ Qué te motiva dentro de ti para realizar esta actividad?

Ahora que estás viéndote a ti mismo en ese momento, comienza a trasladar esa imagen de seguridad en ti mismo al momento de la presentación.  No dejes que tu mente estropee este momento. Esa fuerza y energía, esa elevación que sentías en tu momento de plenitud, quiero que la traslades ahora mientras te encuentras delante del que será  tu público. Siente esa valentía innata, siente las emociones que quieres sentir en ese momento, siente la seguridad, mira como estás delante de esas personas, visualiza como sucede la presentación. Manda todas esas imágenes a tu mente para que se lo crea, para que sea capaz de crear una nueva experiencia basada en una visualización. La mente no distingue lo real de lo imaginario. Continúa con la visualización. Y deléitate con todos los detalles posibles, cuantos más detalles y emociones, más real será.

Este ejercicio es interesante realizarlo, al menos, unos días antes de la presentación, al levantarte o al acostarte, cuando tu mente está en calma es el mejor momento para actuar sobre ella. Es el modo de crear la realidad que queremos realmente.

Refuerza esta visión de ti mismo con mensajes positivos creados para ti.

Para ello, te pido que realices una lista de todo aquello en lo que te gustaría pensar antes y durante tu presentación, es lo que llamo, las frases poderosas creadas para silenciar los pensamientos negativos. 

Aquí te escribo algunas frases poderosas que pueden darte algunas pistas para que crees la tuya:  

-Soy capaz de hablar en público con tranquilidad
-Tengo capacidad para enfrentarme al público y disfrutar
-Estoy preparado/a para hablar sin juzgarme
-La opinión de los demás es subjetiva, por tanto, lo importante es lo que sienta yo realmente.

Cuando escribas tus frases poderosas, hazlo sintiendo la motivación intrínseca que te lleva a realizar esa presentación, por ejemplo, te expongo algunos ejemplos de motivaciones personales: 

-Por superación personal.
-Por ese ascenso en el trabajo que te permitirá mejorar tu situación familiar
- Por mostrar tu proyecto, el cual has dedicado mucho tiempo y esfuerzo, TU PROYECTO, TU IDEA, TU SUEÑO, aquello en lo que realmente crees.  

Lo que pretendo es que, seas capaz de sentir una motivación muy fuerte dentro de ti y la conectes al acto de hablar en público. Esto te va a permitir salir al escenario con mayor seguridad y fuerza, porque habrás conectado con algo mucho más profundo que el hecho de cómo te percibirán los demás o si lo harás bien o mal. Si en tu mente, has creado un valor motivacional, los pensamientos limitantes caerán por su propio peso.  

Tengo tantas recetas para ofrecerte, que necesitaría muchos más artículos para plasmarlas. Así que,  te invito a que sigas leyendo próximamente algunas recomendaciones que considero efectivas para QUE BRILLES CON LUZ PROPIA EN EL ESCENARIO.

¡Que la comunicación te acompañe!