martes, 8 de mayo de 2018

SOLTAR. Cortar el cabo





Cógelo, ve por él, suéltate…inténtalo
Sírvete, agárralo, mírate…créetelo
Sal de ahí, agárralo, tómalo…DEJALO IR.
Di que si, o di que No.
Ciérralo, confía en ti
Si que puedes…que nadie te diga que no.

Sálvate, exígelo
Cázalo, duro con él
Pruébate, y pruébalo
Cámbialo… Atrévete

He podido escuchar esta canción del mítico Kanka cientos de veces en mi Spoty. Sí, soy de las que si algo le gusta activo el modo bucle.
Sin embargo, hoy cobra un significado especial …el que me permite dar vida a este nuevo artículo. SOLTAR.

Y es que, llega un momento en la vida en la que la única salida que te vale, nos vale, para sobrevivir, para seguir y avanzar… es la de DEJAR IR, o como me gusta llamar a este proceso SOLTAR.

Vivimos aferrados a conceptos como aguantar, soportar, retener y por qué no decirlo, también asfixiar. Asumimos como natural y normal lo que NO LO ES: soportar aquello que nos hace sufrir por dentro oleadas de frustración.  

No es de extrañar que esta concepción “asumidora” esté instaurada en nuestro ADN. Sólo basta con mirar a nuestro alrededor para darnos cuenta del ruido exterior que escuchamos, olemos, sentimos, y también reproducimos. “Es lo que hay  y te aguantas”. .

Aguantamos…hasta que estallamos (si es que lo hacemos). Puede que te haya ocurrido alguna vez, que hayas vivido (o estés viviendo) momentos, circunstancias y también relaciones personales que sabes que no son beneficiosas para ti.  Seguro que ya has detectado algún suceso que te hace tambalear por dentro (aunque sólo sientas tú esta sacudida y temblor interior). 


Puede que sea una persona que identificas en tu vida, la cuál hayas compartido sendas de recuerdos pasados, y que la nostalgia o la culpa por soltar sea más fuerte que tu bienestar. Puede que sea una circunstancias o experiencia que estás viviendo, y aunque sabes que no te beneficia, el miedo a sentirte peor (o creer que puedes estar peor) te hace seguir con esa pincha encriptada en tu pie.

Esa pincha ilustra muy bien lo que sentimos cada vez que caminamos, o intentamos caminar, “con un dolor punzante en la planta”. Puede que te duela al caminar, sí, pero en muchas ocasiones, lo que hacemos es acostumbrarnos a ello. Como si formase parte también de la pisada. Terminamos por acostumbrarnos tanto a ese pinzamiento que incluso justificamos que esté ahí. Todos hemos caminado con pinchas en nuestro pie.

¿ Y por qué asumimos el dolor, (el pinzamiento) como parte de la pisada? Porque sencillamente, tememos más al sangrado (que puede ocurrir) cuando quitamos esa pincha.

Llegados a este punto de pinzamiento corporal, quiero compartir contigo una frase que deseo que grabes a fuego en tus retinas (sí, hoy estoy desafiante) TODO FINAL, ES UN PRINICPIO.

Absolutamente todo a lo que ponemos fin es la antesala de un nuevo comienzo. Sin embargo, no nos damos cuenta que al tener las manos llenas, sujetando situaciones, momentos y personas que han quedado ya caducas, no nos permitimos poder agarrar los nuevos comienzos venideros. Aquellos que posiblemente nos harán de nuevo vibrar, experimentar, aprender y también…SOLTAR (o no).

La caducidad forma parte de la vida. Sí, de las cosas que nos rodean, de las personas que forman parte de nuestra vida… Y no únicamente en los alimentos que guardas en tu frigo.

 Es curioso como, el proceso de la toma de decisión nos resulta más difícil de realizar que la decisión en sí misma. Puede que te haya pasado alguna vez, en el que has estado alargando y postergando la toma de decisión, y sin embargo, cuando lo has hecho…te has dicho: ¡ Cómo no lo he hecho antes!

¿ Por qué nos cuesta tanto decidir la decisión?

Porque tomar decisiones importantes es sinónimo de NO CONTROL.  Especialmente aquellas decisiones que nos llevan a la sensación de vacío, de no saber que va a ocurrir después, de hacernos sentir que el suelo que hay bajo nuestros pies, dejará de estar ahí (al menos por un tiempo)…Y ese tiempo que transcurre entre la decisión y los resultados, suele estar cargado de momentos de sufrimiento, angustia y temblor. NORMAL. El agujero que se crea tras la picha requiere de un tiempo para volver a su estado natural.  Huimos del proceso de la cicatrización.

Cuando aludo al concepto de decisiones, me refiero a aquellas que suponen los grandes saltos cuánticos de nuestra vida. Las que se marcarán con fluorescente en nuestra hoja de ruta….  


Déjame que te diga algo: NUNCA SABRÁS QUE PASARÁ SI NO PERMITES QUE TE PASE. Aunque parece una frase sacada del mundo Happy, te aseguro que cobra sentido en este artículo. Déjate de imaginar en tu mente y recrearte en lo que mal que estás, o en lo que te pesa esta situación o persona, experiencia, suceso…deja de consumir y malgastar el tiempo que se te ha concedido para vivir.

Damos tantas vueltas por saber si es o no la decisión correcta, por saber si es o no el momento idóneo, por saber cuáles son las consecuencias colaterales de dicha decisión… Que olvidamos lo más importante: NADA ES IMPORTANTE. NADA NI NADIE. Todo en esta vida es una entrada y salida constante de experiencias, personas, situaciones, aprendizajes, momentos… ¿ Por qué negarnos a nuevas experiencias? ¿ Por qué seguir aferrados al dolor? ¿Acaso no te mereces DECIDIR por/para ti?

He indagado sobre el concepto de DECISIÓN. Y me ha parecido sublime su significado…

La palabra decisión procede del latín “decidere” que significa “cortar”, “acabar cortando”. Se compone del prefijo de que significa separación, y  caedere, que significa cortar.

Así es, etimológicamente hablando, decidir está relacionada con la acción de cortar. Y por cortar no se refiero al efecto de las tijeras sobre un papel, sino más bien, a deshacerte de la cuerda que te ata a puerto, cortar el cabo.

“Tomar una verdadera decisión, significa descartar cualquier otra posibilidad” Anthony Robbins


SOLTAR es decidir cortar por lo sano. Sin vacilaciones, sin miedo, sin dudas. Soltar es una manifestación de respeto y amor propio, que nos acerca más a nuestra autenticidad, y nos aleja, por tanto, del peso exterior.

Estamos adiestrados para que nuestro foco de actuación esté siempre puesto en el exterior. Es decir, en lo que pensarán u opinarán el entorno. Vamos, lo que viene a decir: “el tener que quedar siempre bien ante los demás”…

Y te puedo asegurar que las personas que viven tan apegadas a los focos sociales, mueren sedientos de libertad (no literalmente, vaya…pero sí interiormente)

Esto para mí no es más que, coartarnos nuestra propia libertad. La libertad es aportar por aquello que te hace sentir libre. Y libres somos cuando tomamos y realizamos decisiones a pesar de…lo que opinen, hablen, critiquen o juzguen los demás. Libertad es que moverte desde dentro y no desde fuera. Libertad es que lo que sientas lo manifiestes; lo que necesites quitarte lo quites; lo que necesitar soltar lo sueltes; lo que necesitas ser…LO EXPRESES.

Nuestra concepción de relaciones nos ha configurado para ser seres dependientes, limitados y bien quedados ante el exterior.

Te lo mereces. Te lo debes a ti mismo/a por haber estado contigo en tal largo contigo. Te mereces tu propio respeto. Te mereces poder mirarte a la cara cada día con la sensación de saber que lo estás haciendo bien. Te mereces sentirte satisfecho/a contigo mismo/a. Te mereces actuar movido por esa fuerza que sientes ahí adentro. Esa que te conduce y te guía hacia por la vida. Esa que no te va a dejar solo/a nunca, aunque la hayamos querido silenciar tantas veces. Sí, eso forma parte de ti. Y eso, amigo/a es libertad.

Porque si no nos atrevemos a dejar ir, a soltar lo que sabemos que ha quedado caduco…serán: la decepción, la frustración y la angustia, las protagonistas de tu vida.

Ahora te pregunto: ¿ Acaso no has librado suficientes batallas, superado retos, avanzado con ahínco en tu camino…como para caminar a medias y dolorido con esa pincha en el pie? Desde luego que no. No te lo mereces. Ni tu ni nadie que esté dispuesto a ser fiel a si mismo/a, sin que le importe lo que piensen/digan los demás. SUÉLTA ya aquello que te ronda la cabeza y te hace consumir tanta energía innecesaria. SUÉLTA ya lo que te hace no estar en paz. SUÉLTA todo ese peso innecesario…

Así que, si te encuentras en un proceso como este, en el que estás dilatando el momento que sabes que tarde o temprano te vas a enfrentar…Te diré que te mereces vivir en libertad. Te mereces dejar de creer que el sufrimiento es parte de la vida, porque somos nosotros los que hacemos (con nuestros actos o no actos) atarnos a él.
Corta el cabo del sufrimiento y déjate llevar por tu libertad.

Flying