miércoles, 14 de noviembre de 2018

BEGAIN AGAIN (volver a empezar)







No hay nada mejor que la sensación de empezar de nuevo sintiéndote libre. O como me gusta decirlo, con una página en blanco que comienza a escribir en tu libreta vital.

Para mí, esta es una de esas sensaciones más gratificantes que siento, cada vez que acabo una página (etapa) de mi vida, en la que escribí anotaciones, tachones y subrayados… es decir, una experiencia que ya ha quedado aprendida.   

Las páginas en blanco suponen el comienzo de nueva etapa, de un nuevo capítulo en nuestra vida que estamos preparados/as para comenzar a escribir.

Sin embargo, llegar a esa acción de PASAR PÁGINA, viene siempre acontecido de un suceso anterior.  Y en la mayoría de los casos, suele ser un suceso “adverso, oscuro, nebuloso, y por qué no, también muy jodido”. Las cosas por su nombre.

Este es el juego de la polaridad. Los polos opuestos que se atraen y se repelen a partes iguales, y que la existencia de uno no podría darse sin la otra parte. Una simbiosis perfecta que podemos observar en nuestra vida: la oscuridad es la antesala de la luz.

Pero para ello, es necesario aprender a brillar en la oscuridad. Y esto más que un juego de palabras, puede resultar nuestro modo de sobreponernos a los palos de la vida.

Existen muchos sucesos, acontecimientos y personas que nos hacen, en un momento determinado, ensombrecer nuestra luz natural. Así es. La oscuridad está al acecho, deseando entrar en cualquier rendija que permitimos (sin saberlo) para apagarnos.      

Esto nos ocurre porque a veces, ni siquiera somos conscientes que nuestra propia ceguera nos hace confundir luz con oscuridad. Por lo que, en un momento dado, nos damos cuenta que hemos sido víctimas de una traición, de un engaño, de un palo y de los grandes. Puedes llamarlo como quieras. Cada uno tiene en su ADN una predisposición a vivir, atraer y experimentar ciertos aspectos “de oscuridad absoluta”…

¿ Por qué a mí?

Es la pregunta que nos hacemos de manera taladrante y poco gratificante cuando nos ocurre algo negativo en nuestra vida. Claro, nadie quiere vivir situaciones de este tipo. Pues sabemos que para caminar, es necesario la luz natural, o en su defecto, la luz de bombilla. Pero a veces, muchas veces, nos vemos impedidos a caminar o correr como desearíamos. Es como una fuerza que te azota por dentro, de tal modo, que te obstaculiza el seguir adelante…

Puede que esto sea demasiado abstracto para ti. Te pondré algunos ejemplos: ¿ Has sentido alguna una traición? ¿ una decepción? ¿ una humillación por parte de alguien importante para ti? O ¿has sentido como si aquello que deseas alcanzar nunca puedes conseguirlo? ¿ o sientes como si todo en tu vida se desmorona de repente? Que no ves salida a ese momento vital que estás viviendo…

Son muchas las personas que me cuentan, me hablan y me emocionan con las historias que les han sucedido en su vida. Ya sea en su ámbito laboral y/o personal. Añado también mis propias experiencias, que han sido unas cuantas sobre este tema. Todas estas historias oídas, leídas y vividas me han permitido dar vida este artículo, y enseñarte que:

Sólo hay dos modos de actuar ante la oscuridad: perderse en ella o hacer una fogata para volver a iluminarte.


Esta vez quiero hablar directamente de un tema que, pese a los avances de nuestra sociedad en muchos ámbitos, hoy día seguimos suspendido en cuanto a relaciones afectivas y humanas.

Hemos podido llegar a la Luna,
pero seguimos sin saber cómo vivir en la Tierra.
Anna Alonso

El ser humano no deja de sorprendernos. Tanto por sus extraordinarios méritos y contribución a la sociedad, como por los tropiezos, caídas y oscuridades a los que se ve sometido en muchos momentos.

Nuestra tendencia suele ser la de silenciar y obviar esta segunda parte. Nadie está dispuesto a admitir en voz alta que sufre o ha sufrido situaciones negativas, de pérdida o engaño por parte de circunstancias o personas de su entorno. Es como admitir una debilidad que intentamos ocultar a base de máscaras, de disfraces de SuperWoman & SuperMan, o de falsas sonrisas que lanzamos a los demás, para enmascarar el dolor que sentimos realmente por dentro.

ü  No se vale estar mal.
 Parece que esta regla la hemos adquirido e integrado hasta el punto que, no dejamos paso a que la tristeza, la pena o el dolor se interponga en nosotros. Somos grandes actores y actrices de la interpretación sin haber acudido a ningún curso de teatro. Nos sale de manera natural porque hemos aprendido a sobrevivir y salir a flote a base de parches, brazadas ligeras y corrientes que nos llevan de un lado a otro.

Pero todo esto, si no lo aprendemos a gestionar, integrar y canalizar de manera “eficaz”, podemos llegar a convertirnos en los mayores farsantes de nuestra propia vida, es decir, a vivir enmascarando nuestra propia esencia a base de mentiras e interpretaciones banales.


Mi experiencia y los libros que he devorado a lo largo de mi vida sobre desarrollo personal, me han permitido poder crear y desarrollar algunas ideas básicas que considero efectivas para vivir una situación angustiante y cómo superarla realmente.

1.   SOMOS OLAS EN EL MAR:






TODO VIENE Y TODO SE VA

Es muy normal que cuando estamos viviendo una situación negativa, producida por un desengaño, o por un despido, por una ruptura, o porque no conseguimos alcanzar lo que deseamos…Nos ocurre que miramos y vemos esa situación con el modo ESTANCO.

El modo Estanco quiere decir que, sentimos que esa situación ha quedado congelada y enquistada en nuestra vida, de modo que no vamos a salir de ella, o al menos, no durante un largo plazo.

Sin embargo, aunque no lo sepas, aunque no lo sientas, aunque no lo veas o no seas capaz de entenderlo, te puedo asegurar que todo en la vida tiene un principio y tiene un final. Tanto lo bueno que nos ocurre como también lo malo.

Cada situación que vivimos en una experiencia más que la vida nos hace vivir, que necesitamos vivir, aunque queramos huir de ella a la desesperada. Si te está pasando algo así, o conoces a alguien que esté en esta situación, es importante entender que todo eso pasará. Sé que es la típica respuesta que hemos oído en las películas, o en psicología o videos motivaciones de esos que abundan hoy día en la red. Sin embargo, aunque no soy partidaria de repetir o recrear contenidos de otros, lo cierto es que en esta ocasión debo defender esta premisa porque personalmente me ha servido mucho en la vida.

TODO PASA POR ALGO

Durante muchos años de mi vida he creído que las cosas pasan sin más, fruto de una casualidad o del azar, o del antojo personal de cada uno. Sin embargo, quizás la madurez o “las ostias de la vida” me han hecho comprender que cada paso, que cada experiencia, que cada persona que irrumpe en nuestra vida tiene una misión, lleva consigo un aprendizaje que debemos conocer.

Aunque en muchas ocasiones, no somos capaces de reconocerlo porque estamos sumidos y envueltos en emociones negativas, derrotistas y victimizantes. Y ahí nos quedamos, orbitando y regocijándonos en la auto-compasión de estar mal y que todo me sale mal, o lo mal que te la hecho sentir esta persona.

A veces, si no somos capaces de aprender lo que esa experiencia viene a decirnos, es muy probable que de nuevo, tarde o temprano, una experiencia similar, pero ya sabes con otro nombre y otro rostro diferente, se presente de nuevo en tu vida. Y te dirás a ti mismo/a: ¿cómo es posible que me esté ocurriendo lo mismo otra vez?

2. APRENDE DE TUS ERRORES, FRACASOS Y DESGARROS




En el ámbito académico lo tenemos muy claro: La ÚNICA manera de no repetir asignaturas (suspender) es estudiar el contenido y aprobar el examen.

Sin embargo, esto que parece tan obvio en el plano académico, lo olvidamos cuando acecha a nuestra parcela personal. 
Aquí vivimos en una ceguera continua, sin llegar a aprender ni analizar nuestra propia conducta, nuestra reacción y actitud, nuestro modo de pensar y sentir en los momentos más adversos.

Debemos que tener claro que cada experiencia que vivimos viene con un cuaderno de aprendizajes bajo el plazo. Si, lo mismo que los muebles de IKEA que nos vienen con todas las piezas, en las experiencias pasa exactamente así, disponemos de todas las piezas para construir nuestro aprendizaje, sólo es necesario conocer qué pieza encaja en su lugar.

 Si quieres pasar este examen, necesitar conocer cuál es el contenido (las piezas) que esta experiencia te está mostrando y cómo hacerlo encajar para aprobar el examen (o montar el mueble).
Así de sencillo.

3. INSTRUCCIONES PARA QUE TU PIEZA ENCAJE EN SU LUGAR 





En estas situaciones no contamos con apuntes escritos de cada lección, sino que para encontrar y conocer el material para el examen es necesario aprender a observarnos desde fuera (sin que las emociones interfieran).

Cuando uno es capaz simplemente de observar su comportamiento, lo que le ha llevado a esa situación y el modo que ahora mismo la está viviendo, es cuando puede desapegarse completamente para tomar una perspectiva real. Es lo que muchos autores llaman La muerte del Ego.

Muchas de las personas que se dedican al desarrollo personal cuentan las situaciones adversas y crisis personales que han vivido en su vida. Y si te das cuenta, lo hacen siempre hablando con una mirada de observador, de análisis y perspectiva sobre sí mismos, y no desde la rabia, el dolor, el miedo, la inseguridad, etc. Este es el único modo para empezar a trascender y avanzar.

Lo más sencillo para ello es verte a ti mismo/a y todo lo que te ha ocurrido como si fueses un mero espectador, no el protagonista de la historia.

Una vez que has sido capaz de adoptar esta postura, es el momento de comenzar a crear tus propios apuntes para el examen.

Algunas pistas para ello: Obsérvate a ti mismo/a:

ü  Qué has hecho o no hecho en esta situación
ü   Qué has permitido o no has permitido que alguien te haga
ü  Cómo has reaccionado ante esta circunstancia
ü   Cuáles han sido las consecuencias en tu vida: en tu autoestima, en tu imagen personal, en el exterior.
ü  Reconoce qué miedo interior te ha llevado hasta aquí (o creencias, pensamientos, inseguridades, etc)

Sólo adoptando este modo de observador, comenzarás a darte cuenta lo que esa experiencia tenía preparada para ti, y verás también cómo el resto de experiencias similares estaban confabuladas para que aprendas esta lección.

Experiencias que son lecciones:

La paciencia:

ü  Puede que tu lección sea la de adquirir y cultivar más paciencia y calma en momentos adversos, porque tu modo de actuar sueles ser el de precipitarte, correr y terminar estrellándote o fatigándote.

La seguridad en ti:

ü  Necesitas aprender el no auto-compadecerte de ti mismo/a cuando algo sale mal, y sea precisamente tu lección adquirir más fuerza interior y seguridad para ser capaz de encontrar tus propias estrategias que te permitan salir reforzado/a.

La independencia emocional:

ü  También puede que ser lo que esa persona te estaba haciendo o te ha hecho, te sirva para aprender que tu mismos/a no te estabas respetando lo suficiente, que quizás es el momento de que emprendas un camino en solitario sin depender de los brazos o el aliento de otro, sólo el tuyo propio, porque debes enfrentarte a la soledad positiva.

La valía personal:

ü  Quizás en tu caso te ha tocado vivir  un despido laboral en ese puesto que estabas desempeñando y esto te haya asumido en una depresión, angustia y baja autoestima. Es posible que en tu caso, debas aprender que, pese a permanecer en un momento de parón durante un tiempo, puedes igualmente sentirte válido/a como persona, sin que tengas que hacer nada para demostrar al mundo lo importante que eres. Porque lo importante es quien eres y no lo que haces.

La seguridad para perseguir lo que deseas:

ü  También es posible que no te sientas nunca totalmente realizado/a en tu profesión, que cambias o has cambiado de trabajo siempre buscando ese algo que te permita sentirte más enriquecido/a y nunca llega. Puede que te sientas frustración, impotencia y perdido/a en la vida. Quizás tu gran lección puede ser la de escuchar realmente lo que deseas hacer con tu vida. Y hasta ahora no te hayas permitido escuchar tu deseo y lanzarte a conseguirlo.


Cada uno tiene una larga lista de experiencias dispuestas a convertirse en grandes lecciones vitales. Estoy segura que cada uno de nosotros contamos con este historial invisible que nos hace vivir una situación o mil veces, hasta que conseguimos superar el examen.

Sólo así estarás preparado para pasar de página, y esta vez con la certeza de empezar de nuevo, como te mereces.

Para despedirme, me gustaría decirte que sólo cuando aceptamos la situación, sólo cuando aceptamos realmente que esto que no nos gusta nos ha pasado, es cuando realmente podemos comenzar a conocer su lección. Sino, seguiremos pataleando, llorando y cultivando la negatividad que nos ciega, y por tanto, la inmovilidad que nos impide avanzar.

Si te han hecho daño, agradéceselo.
Si te han despedido, agradéceselo.
Si te has caído o te sientes perdido, agradécetelo.
Si te han engañado, agradécelo.

Porque cuando la tormenta pase, verás como la marea te ha llevado a un lugar mejor, aunque ahora no lo veas, aunque no lo sientas, aunque no lo conozcas. Simplemente deja ir y libérate de ese sufrimiento que te está impidiendo ver LA LUZ QUE HAY EN TI.